Centros de datos de IA · Roll-ups
¿Quién se está haciendo rico de verdad con el auge de la IA de 725 mil millones de dólares en 2026?
Publicado 27 de septiembre de 2026
La respuesta corta
- 725 mil millones de dólares es lo que Microsoft, Google, Amazon y Meta habrán gastado en conjunto en infraestructura de IA a finales de 2026, un 77 % más que el año anterior.
- 68,1 mil millones de dólares de ingresos en el cuarto trimestre fiscal de 2026 de Nvidia, de los cuales 62,3 mil millones procedieron solo de los chips para centros de datos (un 75 % más que un año antes), y casi 43 mil millones de beneficio neto en ese único trimestre.
- Hasta 100 mil millones de dólares comprometidos por Nvidia para la expansión de los centros de datos de OpenAI, más una garantía aparte de 105 mil millones para un único campus en Ohio: dinero que en parte vuelve a Nvidia en forma de ventas de chips.
- 27 mil millones de dólares es el tamaño del acuerdo entre Meta y Blue Owl para un campus de centros de datos en Luisiana, la mayor operación de crédito privado jamás registrada: Meta posee solo el 20 % y los fondos gestionados por Blue Owl, el 80 %.
- 23 mil millones de dólares en costes eléctricos adicionales para los clientes comunes de una región de la red que abarca 14 estados, impulsados principalmente por la demanda de los centros de datos.
- 77 millones de dólares en exenciones fiscales recibió JPMorgan Chase en Orangeburg (Nueva York) a cambio de exactamente un empleo permanente: el mayor subsidio por empleo registrado en todo el país.
A finales de 2026, cuatro empresas —Microsoft, Google, Amazon y Meta— habrán gastado en conjunto unos 725 mil millones de dólares persiguiendo una sola apuesta: que merece la pena levantar para la inteligencia artificial una capa completamente nueva de la infraestructura mundial. Es un 77 % más que el año anterior.
Alguien se está haciendo enormemente rico con ese gasto. Y desde luego no es todo el mundo.
¿Adónde van de verdad los 725 mil millones de dólares que se gastan en IA?#
La versión en la que todos coinciden es esta. Entrenar y hacer funcionar los modelos de IA actuales exige una cantidad enorme de capacidad de cómputo: chips especializados, fabricados sobre todo por una sola empresa, Nvidia, instalados en centros de datos gigantescos que consumen casi tanta electricidad como una ciudad pequeña.
Por eso las cuatro empresas que gestionan los mayores productos de IA —Copilot de Microsoft, Gemini de Google, los servicios de IA en la nube de Amazon y las herramientas de IA de Meta— compiten por construir más capacidad antes que sus rivales. Gastan en terrenos, en edificios, en sistemas de refrigeración, en contratos de electricidad y, sobre todo, en chips.
La apuesta es sencilla: quien controle hoy la mayor capacidad de cómputo para IA se quedará mañana con los clientes de IA más valiosos y, con el tiempo, cobrará lo suficiente por sus productos de IA como para recuperar todo esto con margen de sobra.
Esa es la versión de manual. Y, cada vez más, no es toda la historia.
¿Cuánto dinero está ganando Nvidia con el auge de la IA?#
Empecemos por el ganador más evidente: la empresa que vende las palas.
| Nvidia, T4 del ejercicio fiscal 2026 | Cifra |
|---|---|
| Ingresos totales | 68,1 mil millones de dólares (récord trimestral) |
| Ingresos por chips para centros de datos | 62,3 mil millones de dólares |
| Crecimiento interanual en centros de datos | +75 % |
| Beneficio neto, un trimestre | casi 43 mil millones de dólares |
Nvidia no solo vende los chips que todos necesitan: durante la mayor parte de este auge ha sido prácticamente la única empresa capaz de suministrarlos a gran escala. Es una posición extraordinaria mientras cuatro de las empresas más ricas del mundo compiten por gastar más que las demás.
Jensen Huang, el hombre al frente de Nvidia, ha visto cómo su patrimonio personal se acercaba en 2026 a los 200 mil millones de dólares, al ritmo de la acción de Nvidia, que a principios de septiembre subía alrededor de una cuarta parte solo en lo que va de año.
Cuando un chip se vuelve así de escaso y así de imprescindible, la empresa que lo fabrica no solo se beneficia del auge de la IA. En un sentido muy real, fija las reglas del auge de la IA.
¿Qué es el circuito de financiación circular entre Nvidia, OpenAI, Oracle y CoreWeave?#
El dinero de Nvidia no fluye en una sola dirección, y aquí es donde todo se vuelve más extraño.
| Flujo | Compromiso |
|---|---|
| Nvidia → expansión de los centros de datos de OpenAI | hasta 100 mil millones de dólares comprometidos |
| Nvidia → un único campus en Ohio | garantía aparte de 105 mil millones de dólares |
| Oracle → OpenAI | unos 300 mil millones de dólares en capacidad de cómputo durante cinco años |
| Nvidia → CoreWeave | inversión directa (sin cifra pública) |
El acuerdo de Oracle ayudó a situar a su fundador, Larry Ellison, entre las personas más ricas del mundo cuando la acción se disparó con la noticia. CoreWeave, por su parte, es una empresa de nube que a su vez compra —lo ha adivinado— chips de Nvidia y luego revende esa capacidad de cómputo, entre otros, a OpenAI.
Si se sigue con atención, aparece un circuito: Nvidia financia a empresas que gastan ese dinero en comprar el propio producto de Nvidia, cuyas ventas justifican después el precio de la acción de Nvidia, que a su vez financia la siguiente ronda.
Ninguno de estos pagos es en efectivo y de una sola vez: son compromisos y garantías a varios años. Pero el inversor Michael Burry, famoso por apostar contra el mercado inmobiliario en 2008, ha señalado públicamente este tipo de financiación como un riesgo: los ingresos parecen reales en la contabilidad, pero si la demanda de IA llegara a frenarse, varias de estas empresas podrían tropezar exactamente al mismo tiempo y exactamente por la misma razón.
¿Quién financia los centros de datos fuera del balance de las grandes tecnológicas?#
Hay un rastro de dinero más discreto del que casi nadie oye hablar.
A finales de 2025, Meta necesitaba financiar un único y enorme campus de centros de datos en Luisiana. En lugar de pagarlo sin más, estructuró un acuerdo de 27 mil millones de dólares con una firma de inversión privada llamada Blue Owl: la mayor operación de crédito privado jamás registrada.
| Parte | Participación en la sociedad propietaria del campus |
|---|---|
| Meta | 20 % |
| Fondos gestionados por Blue Owl | 80 % |
Grandes inversores como PIMCO y BlackRock aportaron buena parte del dinero. Meta puede usar todas las instalaciones y deja la mayor parte del coste fuera de su propio balance, lo que protege su calificación crediticia y el relato de su acción. Los inversores obtienen algo que parece un bono y paga como un bono, respaldado por la garantía de una de las empresas más ricas del planeta.
Es una ingeniosa pieza de ingeniería financiera, y significa que, si este centro de datos concreto queda obsoleto antes de lo previsto, una parte considerable de ese riesgo no recae en el balance de Mark Zuckerberg, sino en los fondos de pensiones y las carteras de seguros que entraron buscando una rentabilidad segura y estable.
¿Quién paga de verdad el auge de los centros de datos de IA?#
Empecemos por la factura de la luz. El organismo de supervisión independiente que controla la red eléctrica del Atlántico Medio y el Medio Oeste de Estados Unidos —una región que abarca 14 estados— concluyó que la demanda de los centros de datos fue una de las causas principales de 23 mil millones de dólares en costes eléctricos adicionales para los clientes comunes, y se espera que las subidas sigan llegando a las facturas al menos hasta el final de esta década. La mayoría de esos clientes no tiene ni un solo centro de datos cerca de casa.
Luego está el lado de las exenciones fiscales. En Orangeburg (Nueva York), JPMorgan Chase obtuvo unos 77 millones de dólares en exenciones fiscales para ampliar un centro de datos local, a cambio de crear exactamente un empleo permanente: con diferencia, el mayor subsidio por empleo registrado en todo el país.
¿Qué exenciones fiscales a centros de datos no crearon los empleos que prometían?#
Orangeburg no es un caso aislado, y esta es la parte de la historia que los titulares sobre el gasto se saltan: los acuerdos que no cumplieron lo prometido.
En Texas, los auditores del estado revisaron 20 proyectos de centros de datos que se habían comprometido a mantener al menos entre 20 y 40 empleos permanentes a cambio de exenciones fiscales.
| Auditoría de Texas | Cifra |
|---|---|
| Proyectos de centros de datos revisados | 20 |
| Proyectos que no alcanzaron ni el mínimo de empleo | 6 |
| Empleos prometidos por proyecto | al menos entre 20 y 40 permanentes |
| Coste previsto de la exención fiscal del estado para centros de datos | 3,3 mil millones de dólares en solo dos años |
Los edificios se construyen de todos modos. La factura, de una forma u otra, suele acabar en manos de personas que nunca tuvieron voto en nada de esto.
¿Es el auge de la IA una burbuja?#
Lo que lleva a la pregunta obvia: ¿todo esto se sostiene sobre una demanda real, o es una apuesta carísima que aún no se ha puesto a prueba?
Los analistas están realmente divididos. Algunos califican de "basura" el escenario pesimista y señalan los ingresos reales y ya cobrados de Nvidia como prueba de que la demanda existe. Otros, con las mismas cifras delante, describían abiertamente en septiembre de 2026 una burbuja de la IA en fase avanzada y hacían incómodas comparaciones con 1999.
Nadie sabe qué bando tiene razón, y eso es lo que la convierte en una apuesta real y no en algo seguro. Pero la estructura de la financiación importa: cuando el dinero circula en círculo y el riesgo se traslada a inversores que firmaron por algo seguro, quienes están en el centro del circuito pueden parecer enormemente exitosos durante mucho tiempo antes de que nadie descubra si la demanda de fondo existió de verdad.
¿Qué significa el auge de la IA para tus propias finanzas?#
Nada de esto significa que la IA sea falsa ni que nadie deba invertir en ella. Significa que "el auge de la IA está haciendo rica a la gente" y "el auge de la IA es bueno para las finanzas de una persona corriente" son dos afirmaciones completamente distintas.
Ahora mismo, el dinero fluye de forma mucho más fiable hacia los fabricantes de chips, los caseros de la nube y los inversores de crédito privado que hacia los pueblos que albergan los edificios o los hogares que pagan la factura de la luz.
La próxima vez que un titular te diga cuántos miles de millones gasta una empresa en IA, la mejor pregunta no es cuánto. Es: quién se queda exactamente con ese dinero, y a quién le van a pasar la factura cuando se haya gastado.
Las preguntas que de verdad se hacen
¿Cuánto gastan Microsoft, Google, Amazon y Meta en IA en 2026?
A finales de 2026, las cuatro empresas habrán gastado en conjunto unos 725 mil millones de dólares en infraestructura de IA, un 77 % más que el año anterior. El gasto abarca terrenos, edificios, sistemas de refrigeración, contratos de electricidad y, sobre todo, chips.
¿Cuánto ganó Nvidia en el cuarto trimestre de su ejercicio fiscal 2026?
Nvidia declaró 68,1 mil millones de dólares de ingresos, un récord para un solo trimestre; 62,3 mil millones de ellos procedieron solo de los chips para centros de datos, un 75 % más que un año antes. El beneficio neto de ese único trimestre fue de casi 43 mil millones de dólares.
¿Qué es la financiación circular en el auge de la IA?
Nvidia ha comprometido hasta 100 mil millones de dólares para la expansión de los centros de datos de OpenAI, más una garantía aparte de 105 mil millones para un único campus en Ohio, y ha invertido directamente en CoreWeave, que compra chips de Nvidia y revende esa capacidad de cómputo. El resultado es un circuito en el que Nvidia financia a empresas que gastan ese dinero en el propio producto de Nvidia. Michael Burry, que apostó contra el mercado inmobiliario en 2008, ha señalado públicamente este tipo de financiación como un riesgo.
¿Por qué usó Meta crédito privado para construir su centro de datos en Luisiana?
A finales de 2025, Meta estructuró un acuerdo de 27 mil millones de dólares con Blue Owl, la mayor operación de crédito privado jamás registrada. Meta posee solo el 20 % de la sociedad propietaria del campus y los fondos gestionados por Blue Owl, el 80 %; inversores como PIMCO y BlackRock aportaron buena parte del dinero. Meta usa todas las instalaciones y deja la mayor parte del coste fuera de su balance.
¿Están los centros de datos encareciendo la factura de la luz?
El organismo de supervisión independiente de la red eléctrica del Atlántico Medio y el Medio Oeste de Estados Unidos, una región que abarca 14 estados, concluyó que la demanda de los centros de datos fue una de las causas principales de 23 mil millones de dólares en costes eléctricos adicionales para los clientes comunes. Se espera que esas subidas sigan llegando a las facturas al menos hasta el final de esta década, también para clientes que no tienen ningún centro de datos cerca.
¿Crean empleo de verdad las exenciones fiscales a los centros de datos?
En Orangeburg (Nueva York), JPMorgan Chase obtuvo unos 77 millones de dólares en exenciones fiscales a cambio de exactamente un empleo permanente, el mayor subsidio por empleo registrado en todo el país. En Texas, los auditores revisaron 20 proyectos de centros de datos que habían prometido al menos entre 20 y 40 empleos permanentes y comprobaron que seis ni siquiera alcanzaron ese mínimo, mientras que solo la exención fiscal del estado para centros de datos costará, según las previsiones, 3,3 mil millones de dólares en apenas dos años.
¿Es el auge de la IA una burbuja?
Los analistas están realmente divididos. Algunos califican de basura el escenario pesimista y señalan los ingresos reales de Nvidia como prueba de que la demanda existe; otros, en septiembre de 2026, hablaban ya de una burbuja de la IA en fase avanzada y la comparaban con 1999. Nadie sabe qué bando tiene razón, y eso es lo que la convierte en una apuesta real y no en algo seguro.
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Fuentes
Todas las cifras y fechas proceden de información pública.
- ·NVIDIA — Financial Results for Fourth Quarter and Fiscal 2026
- ·Tom's Hardware — Big Tech's AI Spending Plans Reach $725 Billion
- ·Forbes — Jensen Huang's Net Worth Nears $200 Billion
- ·Vantage Markets — Nvidia's $105B OpenAI Bet: AI Financing Bubble Explained
- ·Global Data Center Hub — Meta + Blue Owl's $27B Bet
- ·Fortune — Data Centers Have Already Hiked Electricity Bills on the Public by $23 Billion
- ·NY Focus — This Data Center Is Getting a $77 Million Tax Break to Create One Job
- ·Good Jobs First — Texas Data Center Tax Break Compliance Failures
- ·CNBC — Wall Street Firm Believes the AI Stock Market Boom Is "Nearing an End"
Nada de esto es asesoramiento financiero. Las cifras son rangos tomados de información pública y varían según el mercado y el operador.
Transcripción completaTodo lo que se dice en el vídeo · 1396 palabrasMostrarOcultar
El vídeo está en inglés; esto es, palabra por palabra, lo que se dice en él.
By the end of 2026, four companies — Microsoft, Google, Amazon, and Meta — will have spent about seven hundred twenty-five billion dollars combined chasing one bet: that artificial intelligence is worth building an entire new layer of the world's infrastructure for. That's up seventy-seven percent from the year before. One chip company just posted a single quarter's profit of nearly forty-three billion dollars because of it. One person's personal fortune is closing in on two hundred billion dollars because of it. And in a small town outside New York City, a company got a seventy-seven million dollar tax break to create exactly one permanent job. Somebody is getting extremely rich off the AI boom. It is very much not everybody. This is where the seven hundred twenty-five billion dollars is actually going — and who's quietly stuck holding the bill.
Here's the version everyone agrees on. Training and running today's AI models takes an enormous amount of computing power — specialized chips, made mostly by one company, Nvidia, packed into massive data centers that need almost as much electricity as a small city. So the four companies that run the biggest AI products — Microsoft's Copilot, Google's Gemini, Amazon's cloud AI services, and Meta's AI tools — are all racing to build more of that computing capacity before their competitors do. They're spending on land, on buildings, on cooling systems, on power contracts, and overwhelmingly, on chips. The bet is simple: whoever controls the most AI computing capacity today captures the most valuable AI customers tomorrow, and eventually charges enough for AI products to pay all of this back, with room to spare. That's the textbook version. It's also, increasingly, not the whole story.
Start with the most straightforward winner: the company selling the shovels. In its fiscal fourth quarter of 2026, Nvidia reported sixty-eight point one billion dollars in revenue — a single-quarter record — with sixty-two point three billion of that from data-center chips alone, up seventy-five percent from a year earlier. Net income for that one quarter: almost forty-three billion dollars. Nvidia doesn't just sell the chips everyone needs — for most of this boom, it's been close to the only company that can supply them at scale, which is a remarkable place to sit while four of the world's richest companies compete to spend more money than each other. The man running Nvidia, Jensen Huang, has seen his own net worth climb toward two hundred billion dollars in 2026, tracking Nvidia's stock, which is up about a quarter this year alone as of early September. When a chip becomes this scarce and this necessary, the company making it doesn't just profit from the AI boom. In a real sense, it sets the terms of the AI boom.
But Nvidia's money doesn't just flow in one direction — and this is where it gets stranger. Nvidia has committed up to one hundred billion dollars toward OpenAI's data-center buildout, plus a separate guarantee worth another hundred five billion for a single campus in Ohio. Oracle has signed on to sell OpenAI roughly three hundred billion dollars of computing capacity over five years — a deal that helped push Oracle's founder, Larry Ellison, into the very top ranks of the world's richest people as the stock jumped on the news. Nvidia has also invested directly in CoreWeave, a cloud company that turns around and buys — you guessed it — Nvidia chips, then resells that computing power to, among others, OpenAI. Follow it closely enough and you get a loop: Nvidia funds companies that spend that money buying Nvidia's own product, whose sales then justify Nvidia's stock price, which funds the next round. None of these are one-time cash payments — they're multi-year commitments and guarantees — but the investor Michael Burry, who famously bet against the housing market in 2008, has publicly flagged this kind of financing as a risk: the revenue looks real on the books, but if AI demand ever slows down, several of these companies could stumble at the exact same time, for the exact same reason.
Then there's a quieter money trail that most viewers never hear about. In late 2025, Meta needed to fund a single massive data-center campus in Louisiana — and instead of simply paying for it, it structured a twenty-seven billion dollar deal with a private-investment firm called Blue Owl, the largest private-credit transaction ever recorded. Under the deal, Meta actually owns only twenty percent of the venture that owns the campus; funds managed by Blue Owl own the other eighty percent, with major investors like PIMCO and BlackRock supplying much of the money. Meta gets to use the entire facility while keeping most of the cost off its own balance sheet, preserving its credit rating and its stock story. The investors get something that looks and pays like a bond, backed by a guarantee from one of the richest companies on earth. It's a clever piece of financial engineering — and it means that if this specific data center becomes obsolete faster than expected, a meaningful chunk of that risk lands not on Mark Zuckerberg's balance sheet, but on the pension funds and insurance portfolios that bought in for a safe, steady return.
So that's who's profiting. Here's who's quietly paying for it — and it's usually not who you'd guess. Start with your electricity bill. The independent watchdog that monitors the mid-Atlantic and Midwest power grid — a region covering fourteen states — found that data-center demand was a primary driver behind twenty-three billion dollars in higher electricity costs for ordinary customers, price increases expected to keep landing on bills through at least the end of this decade. Most of those customers don't have a single data center anywhere near their house. Then there's the tax-break side. In Orangeburg, New York, JPMorgan Chase secured roughly seventy-seven million dollars in tax breaks to expand a local data center — in exchange for creating exactly one permanent job, by far the largest per-job subsidy tracked anywhere in the country. It's not an isolated case. In Texas, state auditors reviewed twenty data-center projects that had promised to keep at least twenty to forty permanent jobs in exchange for tax breaks. Six of them failed to meet even that bar — while Texas's data-center tax exemption alone is projected to cost the state three point three billion dollars in just two years. The buildings get built either way. The bill, one way or another, tends to land on people who never got a vote on any of it.
Which raises the obvious question: is this whole thing built on real demand, or is it a very expensive bet that hasn't been tested yet? Analysts are genuinely split. Some call the bear case 'garbage,' pointing to Nvidia's actual, delivered revenue as proof the demand is real. Others, watching the same numbers by September 2026, were openly describing this as a late-stage AI bubble, drawing uncomfortable comparisons to 1999. Nobody knows which side is right — that's what makes it a genuine bet, not a sure thing. But the structure of the financing matters here: when the money flows in a circle, and the risk gets pushed onto investors who signed up for something safe, the people at the center of the loop can look enormously successful for a long time before anyone finds out whether the underlying demand was ever really there.
None of this means AI itself is fake, or that nobody should invest in it. It means that 'the AI boom is making people rich' and 'the AI boom is good for the average person's finances' are two completely different claims — and right now, the money is flowing much more reliably toward chip makers, cloud landlords, and private-credit investors than toward the towns hosting the buildings or the households paying the power bill. The next time a headline tells you how many billions a company is spending on AI, the better question isn't how much. It's: who exactly gets that money — and who's going to be handed the bill once it's spent.
Next time on Margin: a company everyone trusted — and the one decision at the very top that brought it all down. If you want to understand how money actually moves before the headlines catch up, subscribe — and follow the money.
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